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OLLIVANDER, Pixie

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OLLIVANDER, Pixie

Mensaje por Pixie A. Ollivander el Sáb Oct 08, 2016 1:44 am

Ministerio Británico de MagiaCiudadano Mágico

Pixie Ollivander


Pixie Aurora Ollivander (née Fancourt)25 de diciembre de 2004Galway, Irlanda Humano (Squib) Mestiza

HogwartsProfesora de AstronomíaUniversity College de LondresSin patronusBryce Dallas Howard

Datos Familiares


Liam Altair Fancourt. Astrónomo. Sesenta y siete  años. Astrónomo.
Summer Ivy Fancourt. Auror. Fallecida.
Phoenix Rigel Fancourt. Auror. Cuarenta años.
Prudence Helia Fancourt. Sanadora. Treinta y ocho años.
Gareth Ollivander. Auror. Cuarenta años.Summer Cassiopeia Ollivander. Alumna de Hogwarts. Quince años.
Thomas Juno Ollivander. Alumno de Hogwarts. Catorce años.


Historia


Hace treinta y seis años y en una fría noche de invierno vino al mundo la pequeña Pixie, demostrando desde el momento de su nacimiento su impredecibilidad al querer sorprender a todos llegando un mes antes de lo esperado. Pese a su aparición prematura demostró ser un bebé fuerte que no dio más sustos que el de haber nacido el día de Navidad en vez de a finales de enero.

Desde temprana edad se convirtió en la sombra de su hermanos mayores, mostrando siempre una gran admiración hacia ellos. Allí donde iban sus hermanos quería ir la pequeña de cabellos cobrizos, siempre con la misma excusa: «Es que quiero ser vuestro ayudante. ¡Y cuando sea grande también!». ¿El problema? Los años pasaban y la primera muestra de magia de la menor de los Fancourt no aparecía. Por más que quisiera, sentía que no podía hacer gran cosa sin hechicería de por medio.

Los años transcurrieron sin mayores sobresaltos hasta que cuando Pixie contando con cinco años de edad sucedió algo que dio un giro completo a la vida de los Fancourt: Summer, su madre, había muerto en una de las tantas misiones a las que iba en calidad de aurora. Siendo tan pequeña no guarda demasiados recuerdos de aquello, pero si algo tiene claro es que fue a partir de ese instante que no quiso saber nada más sobre el Ministerio de Magia, sobre los aurores o sobre cualquier tema relacionado con ellos. Por el contrario, su hermano, tuvo más claro que nunca que en cuanto finalizara sus estudios en Hogwarts ingresaría a la academia de aurores, mientras que su hermana se decantaría por la medimagia.

La pérdida de su madre sumado al hecho de no poder hacer magia hizo que se interesara por la astronomía, materia a la que se dedicaba su padre, algo en la que se refugió durante toda su niñez teniendo que conformarse con entretenerse con una de las pocas cosas que no necesitaban magia para ser aprendidas y practicadas. «¿Cuándo voy a poder volar en escoba, papá? ¿Y a aprender a usar Lumos en la oscuridad?» eran preguntas recurrentes en la pequeña casa rural familiar. La respuesta por parte de su padre, sin embargo, siempre era la misma: «Pronto, cariño. Pronto.» Pixie jamás pensó que aquellas palabras nunca se cumplirían, al igual que su progenitor no había barajado la posibilidad de estar mintiéndole a la niña.

Los años pasaron y, por supuesto, la magia no apareció en Pixie. La niña no perdió la esperanza hasta el último momento e incluso con once años esperaba que en algún momento pudiera hacer explotar o volar algo sorprendiendo a todos con su tardía muestra de magia. Solo fue capaz de comprender todo cuando fue a despedirse de sus hermanos al andén y vio irse el Expreso de Hogwarts que aquel año debería de haberla llevado a cursar su primer año en el castillo. Aquella imagen rompió el corazón de la niña, comprendiendo de golpe que no habría carta de Hogwarts para ella, ni ceremonia de selección, ni TIMOs, ni... Ni nada relacionado con la magia.

A partir de ese instante se vio atrapada en medio de dos mundos, no encontrando su lugar en ninguno de ellos. En el mundo mágico, al que pertenecía toda su familia, no parecía haber hueco para las personas sin magia; mientras que el mundo muggle era extremadamente diferente como para llegar a acostumbrarse a él. De hecho, tiene muy malos recuerdos de los años en los que se vio obligada a cursar los estudios obligatorios muggles. «¡Yo vengo de un mundo diferente! ¡Cuando quieras te lo puedo enseñar!» era uno de las tantas invitaciones que recitaba a sus compañeros de clase, provocando las carcajadas y las burlas en cuanto empezaba a explicar que en su mundo la mayoría usaban varitas, lanzaban hechizos y volaban en escoba. «¿Ah, sí? ¡Enséñanos esos poderes, entonces!» Por razones obvias jamás pudo demostrarlo y Pixie se convirtió, sencillamente, en la joven rara apartada del grupo.

Afortunadamente, las lechuzas de sus hermanos se convirtieron en prácticamente diarias, haciéndola partícipe de todos los sucesos de Hogwarts desde la distancia. Y no solo eso, sino que Phoenix en las primeras vacaciones del curso le presentó a todos sus amigos y no tardó demasiado en ser aceptada entre sus amistades. Hubo uno que sobresalió por encima de todos, un joven metamorfomago llamado Gareth, quien sentía una gran fascinación por el mundo muggle al ser casi desconocido para él. Con el tiempo se hicieron inseparables gracias a la especie de intercambio cultural entre ellos: Pixie, por su parte, le explicó y le mostró todo lo que sabía del mundo muggle, mientras que él prometió contarle y enseñarle todo lo que fuera aprendiendo en el castillo, por no hablar de las tantas veces que le hacía reír al cambiar su físico a su antojo debido a su habilidad. No fue ninguna sorpresa cuando comenzaron a salir juntos cuando la pelirroja contaba con dieciséis años y el muchacho con veinte.

Tan rápido como Pixie terminó los estudios obligatorios se mudó con Gareth al Londres muggle mientras él cursaba sus estudios como becario de auror. Ella, a pesar de haber insistido en irse a vivir al mundo mágico, no quiso darse por vencida teniendo que buscar algún empleo en aquel lugar. Finalmente encontró su sitio como dependienta en la tienda de pergaminos, plumas y tinta de el Callejón Diagón, trabajo que compaginó con su carrera universitaria de astronomía. Aquel era uno de los pocos puestos a los que podía aspirar sin necesidad de tener poderes, pero aún así era obvio que el trabajo no terminaba de llenarla y aspiraba a poder encontrar algún puesto mejor a pesar de su condición de squib.

Con veintiún años, una carrera recién terminada y con la vida más o menos estable a pesar de su juventud, Gareth y Pixie decidieron casarse para pocos meses después dar la bienvenida a su primer retoño, quien le seguiría otro pequeño apenas un año después, antes de mudarse de manera definitivamente a Hogsmeade. Si la pelirroja tenía algo en claro era que adoraba a los niños y quería ser madre joven, por lo que a pesar de las pequeñas dificultades iniciales jamás vieron a sus pequeños como una imprudencia como varias personas aseguraron sin demasiada buena intención. Es más, si hubiera sido por ella hubiera tenido más pequeñajos por más que revolotearan y dieran de vez en cuando fuertes dolores de cabeza.

Por supuesto, no todo fue siempre tranquilidad en su vida, especialmente al recibir una noticia que jamás hubiera querido escuchar. Se trataba de Gareth, quien después de irse a una misión urgente con el resto de aurores ante un ataque de una peligrosa manada de hombres lobo, este tuvo que quedar ingresado en San Mungo después de quedar herido. Y no únicamente había salido lastimado de la misión, si no que le habían mordido. Para su fortuna se recuperó con gran rapidez, pero las consecuencias de la mordida eran irremediables: Gareth había contraído la licantropía. La vida de la familia dio un giro completo después de dicho acontecimiento, y es que no solo se volcaron todos en hacerle sentir bien, si no que tuvieron que soportar como varias amistades desaparecieron sin dejar rastro. Sin embargo, Pixie estaba demasiado concentrada investigando y practicando elaborando pociones fijándose en las propiedades de las distintas fases de la luna con la esperanza de conseguir algo que, si bien no podía curar su condición, quizás podía hacer disminuir el dolor que le producían las transformaciones en luna llena.

Pero como suele decirse, después de la tormenta siempre llega la calma y es que a pesar de los primeros meses repletos de temor y desconcierto la familia consiguió seguir viviendo con tranquilidad y sin problemas, educando a sus hijos siempre en los valores de protección y cuidado hacia los suyos además de inculcarles una visión sobre la igualdad en el mundo mágico. De hecho, desde que tuvo ocasión, Pixie se unió al S.A.S. colaborando en todo lo posible y organizando de vez en cuando clases de astronomía y otras materias que no requerían el tener magia en la tienda y por su cuenta dirigidas no sólo a niños squibs si no también a adultos que, como a ella también le ocurrió, no pudieron acceder a Hogwarts por su condición. Por otra parte su marido volvió a la Oficina de Aurores en cuanto se recuperó, los niños eran felices correteando por el Callejón Diagón… Pixie no podía pedir más. Los niños fueron yéndose poco a poco a Hogwarts según iban cumpliendo los once años pero algo que, aunque con cierta melancolía, la llenaba de orgullo hacia sus pequeños.

Actualmente Pixie se encuentra en Hogwarts impartiendo clases de astronomía después de recibir una invitación a ocupar el puesto después de que el último profesor dejara libre el cargo y tras arduos años luchando por conseguir que tanto los squibs como las criaturas pudieran optar a mejores puestos de trabajo dentro del mundo mágico.


Otros datos



—El segundo nombre de sus hijos es un nombre relacionado con la astronomía. Se trata de una tradición familiar, puesto que tanto sus hermanos como ella tienen un segundo nombre relacionado también con dicha materia. Irónicamente su segundo nombre se trata de Aurora, cargo del Ministerio que no le agrada en absoluto y que sin embargo buena parte de su familia ocupa.
—Le hubiera agradado tener más hijos, pero después de que mordieran a su marido el temor de que sus futuros retoños heredaran su licantropía era demasiado grande. Igualmente, y aún a día de hoy, en ocasiones le gusta imaginarse con otro bebé entre sus brazos.
—A pesar de haberse negado a abandonar el mundo mágico aún siendo squib, no echa en falta no poseer magia. Lo único por lo que lamenta su condición es por no haber podido disfrutar de Hogwarts en sus años de estudiante.
—Suele ser una mujer cariñosa y tranquila, excepto si se encuentra en presencia de aurores o si alguien decide ponerle un dedo encima a su familia. En ese caso, y aunque Pixie no pueda usar magia, será mejor que corra y huya de la pelirroja porque lo más probable es que se convierta en una verdadera mamá oso.
—Siente pánico por la oscuridad. Nunca ha encontrado una explicación a esto, pero lleva siempre una pequeña linterna en el bolso le proporciona algo de seguridad.
—Después del fallecimiento de su madre y del ataque a su marido no le agrada en absoluto tener familiares aurores o con intención de serlo. En el fondo sabe que ellos no tuvieron culpa en la muerte de su madre ni en que Gareth contrajera la licantropía, pero no puede evitar mostrarse a la defensiva cuando está en presencia de ellos, incluso aunque estos sean su propia familia.







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Re: OLLIVANDER, Pixie

Mensaje por Nevermore ϟ el Sáb Oct 08, 2016 2:06 am

Ficha aprobada

Puedes pasar a realizar tus registros, Pixie. ¡Bienvenida!


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