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DOLOHOV, Agares

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DOLOHOV, Agares

Mensaje por Agares Dolohov el Lun Oct 24, 2016 12:00 am

Ministerio Británico de MagiaCiudadano Mágico

Agares Dolohov


Richard Agares Dolohov Junio, Primero, 2025 Londres, Inglaterra Humano Pura

Sly hasta que Sombrero diga lo contrario Cocodrilo Espectador Halcón Neels Visser

Datos Familiares


Richard Dolohov / 40 años / Slytherin / San Mungo Rebekah Dolohov / 37 años / Slytherin / InefableLeah Dolohov / 17 años / Casa Gala Dolohov / 17 años / Hogwarts Megara Dolohov / 3 años


Historia



Richie siempre ha sido un niño muy alegre. Apenas llevaba unas horas de nacido y ya les había regalado a sus adorados padres la primera sonrisa. Desde pequeño nunca hizo falta esmerarse por mantenerlo contento y entretenido, curioso tal cual era y con la imaginación que manifestaba, se divertía bastante jugando solo. Los juegos de ingenio y las historias solían ser su pasatiempo favorito. Adoraba que le contaran viejos cuentos sobre la familia, y no reparaba a la hora de exigir más datos sobre sus padres o sus tíos. Estos relatos reemplazaban con creces los cuentos para niños, por los cuales jamás sintió particular atracción.

En su temprana infancia solía gustarle mucho jugar en el exterior, demostrando desde los primeros años de su vida un gusto nato por la naturaleza y los animales. Ama el jardín de su madre y su primera manifestación de magia tuvo lugar allí, haciendo crecer claveles rojos (su flor favorita) fuera de temporada. A sus cinco años, solía escaparse para ir a dormir allí, con sus amigas flores. Le gustaba inventar historias sobre cada especie de la flora y fauna que conocía, hasta el punto de llegar a creer lo que realmente decía. Tuvo una enorme variedad de mascotas, algunas de las cuales las adquirió durante las vacaciones familiares y otras de dudosa procedencia. Tiene mucho talento para las criaturas, pero muy poca paciencia para los niños así que solía preferir estar solo que en compañía de sus hermanas. Aunque con el tiempo eso cambió desde sus tres años fue común verlo hablar con una gran variedad de amigos imaginarios, algunos de los cuales le gustaba invitar a jugar a casa y otros hacia los que manifestaba cierta desconfianza o temor.

Aprendió piano solo escuchando a su madre tocar, y más tarde profundizó en el estudio del instrumento, diversificándose a otros con el tiempo, pero conservando un nada secreto primer amor por el piano. Le gusta especialmente la música, ya que puede abstraerse de sus pensamientos y dejarse poseer por la melodía de turno. La mayor parte del día libre la dedica a este pasatiempo.

Al cumplir siete años su espíritu salvaje fue dando paso a la civilización, y aunque todavía le gustaba pasear por el jardín, ya no le habla a las plantas ni coleccionaba animales de incierta estirpe. Se interesó más por los hechizos y siempre ideaba planes para robar varitas a sus familiares, aunque la mayoría de los finales acababa con algún regaño. Tal vez por ser un niño mimado, nada de eso bastó para disuadirlo de intentar hacerse con una varita hasta que logró hurtar una en uno de los paseos a Callejón Diagón. Durante algunos días estuvo practicando hechizos que había visto hacer a sus padres, la mayoría sin grandes resultados. En uno de sus intentos por dominar las artes desconocidas de la transformación, su hermana pequeña salió herida. No fue algo grave, solo algunos cortes producidos por el estallido de una ventana cercana, pero alcanzó para que prometiera no volver a hacerlo y jurarle a su madre no mentir nunca más.

No mentir nunca más. ¿Quién sería capaz de cumplir algo así? Bueno, durante estos años, Agares se las ha ingeniado para omitir todo lo que pueda decepcionar a sus padres, hasta llegar al punto de transformar su identidad para no volver a enfadarlos de aquella manera. No es que los Dolohov realmente se hubieran enojado, en realidad, estaban más sorprendidos que molestos, pero Agares se prometió no volver a defraudar a su madre y para eso se convertiría en lo que Rebekah más amaba en el mundo: su padre.

Los últimos dos años antes de Hogwarts su vida giró en torno a imitar las actividades de su padre de una forma bastante discreta al principio y un poco obsesiva después, descubriendo que realmente tenían muchas cosas en común. Era muy fácil actuar como él, amable y divertido como era, y Agares pensó que tal vez ni siquiera hacía falta pretender; de hecho, casi juraría que eran iguales. Se interesó por sus actividades en San Mungo y también por la alquimia, un tema que a su padre parecía gustarle mucho. Tal vez por decisión propia o quizá porque realmente eran parecidos, pero el chico descubrió que Richard Dolohov hacía cosas realmente atractivas, y deseó ser como él.

Así, entre investigaciones sobre alquimia por puro placer, instrumentos de música, mascotas y un jardín de flores, transcurrió su infancia. La carta de Hogwarts llegó y él marchó con temor de que el Sombrero Seleccionador supiera sus más ocultos pensamientos, y jamás sintió tanto miedo como durante la conversación que se desarrolló la primera vez que pisó el Gran Comedor.

Su primer año fue el más difícil. Hizo muchos berrinches por cosas que no tenían remedio, como compartir habitación con otras personas o que no lo dejaran visitar a su familia los fines de semana. Él entendía que sus hermanas mayores no viajaran seguido a casa, pero él se sintió incapaz de sobrevivir tantos meses sin sus padres, de modo que les envió una carta diaria, una idea obsesiva que no pareció molestarle a su madre, destinataria de la mayoría de sus misivas.

El segundo año, ya más acostumbrado y preparado para la vida en el colegio, se propuso hacer algunas amistades, descubriendo que no se le daba tan bien mantener buenas relaciones por mucho tiempo, la mayoría de los intentos de amigos que desfilaron ese año por su vida no duraron lo suficiente como para llamarlos “cercanos”, Agares descubrió que no era sensato confiar en sus compañeros, y que la amistad era algo que debía esperar a que la estupidez de la infancia se aplacara lo suficiente. Los amigos los haría después de Hogwarts, decidió.

No obstante, sí que hizo amigos en el tercer año, descubriendo que es más fácil hacer amigas mujeres. Las chicas suelen ser más amables y es fácil saber qué decirles, cómo y cuándo. Era como tratar con su madre, ser amable, atento, pero mantener la distancia suficiente como para no agobiarlas y darles espacio. Para su cuarto año se hizo muy popular entre las chicas, abusando de su aparente ingenuidad para declinar amablemente sus encantadores intentos de tener con él otro tipo de relación.

Desde luego, eso era imposible, ninguna chica dentro o fuera de Hogwarts podía compararse con su madre. Rebekah Dolohov siempre fue su ideal de belleza femenina, y no aceptaría a alguien que fuera menos encantadora y divertida que ella. Claro que no podía decirle eso a nadie, menos en esas palabras, pensarían que era patológico y él no deseaba que vieran su relación con su madre como algo malo. Por otra parte, él no iba a aceptar jamás que sus sentimientos hacia su progenitora estaban equivocados, todo le resultaba extrañamente normal, pero no errado... A pesar de los sueños.

Se ha dedicado a espiar a sus hermanas mayores, demostrando lo celoso que puede llegar a ser con la familia más que por encargo de su padre, aunque el hecho de que se lo encomendaran le da vía libre para frustrarles cualquier plan de coquetería. Tiene una facilidad increíble para revelar a sus padres cualquier dato sobre ellas con una inocente naturalidad. Cualquiera diría que no pretendía fijar el centro de atención en otra parte.

A finales de cuarto año dejó de interesarse por llevarse notas excelentes en materias que comenzaban a aburrirle, y en las materias optativas se dedicó a errar de una a otra buscando alguna motivación. Pese a las sugerencias de sus amigas respecto a que tomara Artes Mágicas, él no tenía muchas ansias por tocar instrumentos en el colegio, asegurando que era un tema más familiar, algo que prefería hacer con sus padres. Aún así se dejó arrastrar al festival de fin de año. Algo de lo que seguramente muchas de ellas se arrepentirán.

Desde mayo del año pasado nadie sabe donde está. Nadie excepto las personas involucradas en su desaparición. Ha vivido momentos angustiosos que cambiarían para siempre su forma de ver el mundo, preguntándose al despertar, sin saber la hora o el día exacto, si habrá alguien buscándolo o esa será su suerte a partir de ahora: despertar, comer restos del suelo, sufrir, resistir, y prolongar su desdicha un día más...



Otros datos



Richard solía ser el hijo perfecto por excelencia, un ejemplo de alegría y educación, no sin cierta cuota de rebeldía y osadía propia de cualquier niño normal y en pleno descubrimiento de sí mismo. Imitaba e intenta parecerse en todo cuanto hacía su padre: hacer a su madre feliz y cuidar y proteger a sus hermanas siempre. Era muy obediente en cuanto a esto punto, y la mayor parte lo hacía sin siquiera pensarlo, por mucho que las relaciones cotidianas entre hermanos pudieran llegar a desgastarlo, a él no, la familia para Richie era sagrada, solía ser el mediador entre riñas de hermanos o primos dado su carácter propicio para establecer orden, pese a su edad.
Solía decirse que era muy maduro para sus quince años debido a su carácter responsable y diplomático; que es un buen conciliador, pero suele meterse en muchos líos a causa de su curiosidad nata y sus ansias de explorarlo todo. Cuidado de Criaturas Mágicas podría haber sido su materia favorita, pero se inventaba tantas cosas respecto a criaturas y plantas, que él mismo terminaba desconociendo qué era real y qué no. Era tan buen mentiroso que se creía sus propios engaños y tenía muchísima imaginación para ellos (y para cuanto hiciera falta).
Había en él un lado dramático y una clara tendencia al berrinche, sobre todo con las personas de confianza. Le gustaba quejarse por cosas sin mucho sentido y buscar la solución a cosas que tal vez ni siquiera sean un problema real. Exageraba mucho algunas cuestiones. El resentimiento es casi una ley en su vida, guarda muy bien los rencores y por mucho tiempo.
Ingenuidad y amabilidad a cantidades industriales, solía sufrir mucho a causa de tonterías, pues esperaba de la gente más de lo que es aconsejable, y sus ideas sobre amistad, amor y justicia eran demasiado utópicas, muy propio de la edad.
Amaba los duelos, pero hace algunos años que le aburría un poco estudiar y sus notas ya no eran tan forzosamente excelentes. Su materia favorita era transformaciones, le gustaba jugar con la naturaleza de las cosas, le divertía más que solo batirse con sus compañeros.

Ese era Richie. Un niño mimado por sus padres y fiel reflejo de su familia y las creencias de ésta.

Por otra parte, teníamos a un niño que jamás revelaba su verdadero yo, que reprimía lo que realmente sentía y ocultaba sus más profundos pensamientos, un Agares que vivía engañándose a sí mismo pretendiendo ser su padre. Esclavizado por la idea de que sólo así sería feliz.
Reprimido por sus temores y condenado por su decisión de ser la persona que él creía se esperaba que sea, evaluaba todo desde lo más profundo de su conciencia y su verdadera identidad permanecía oculta bajo una solapada capa de mutismo.
Todas las amistades que tenía parecían superficiales, porque era incapaz de querer o apreciar a alguien verdaderamente. ¿Quién lo sería, si no fuera capaz de aceptarse a sí mismo? Pese a eso, era considerado un buen amigo, atento y hasta sensible. Sus sentimientos siempre fueron muy acorde a la situación, aunque eran completamente planeados, porque realmente le costaba conectar con sus emociones reales.
Se estresaba con facilidad lo que no mejoraba las peculiaridades extremas en su personalidad.

Al menos, hasta que la nación de los lobos atacó. Ahora mismo atraviesa un período de agitación mental, moral y físico, un desarme de todo lo que ha forjado su carácter y forma de ser, dejando aflorar partes de su personalidad difícilmente apreciables antes.

No se engañen, no ha sido sencillo ni placentero. Tal vez ahora sea mucho más Agares, pero hay más dolor también y el dolor siempre cambia un poco la perspectiva.


- Tiene un cocodrilo de mascota llamado “Mío”.
- En vez de una lechuza, tiene un halcón. Es un azor y se llama “Cazador”.
- Los claveles rojo sangre son su marca personal, siempre los obsequia a miembros de su familia.
- Miente muy bien, hasta que él mismo se cree las mentiras.
- Sus amigos imaginarios en la niñez se llamaban Aguie (una niña), Russ (rata), 7 y Número Tres.
- Hasta tercer año su materia favorita fue Encantamientos, pero luego le agarró el gustillo a las Transformaciones.
- Su Amortentia tiene olor a rosas rojas, tierra mojada, y a su casa.
- Se llevaba mal con sus compañeros de dormitorio, especialmente con Connor, con quien mantiene un quién-da-más basado en hacerse la mida miserable mutuamente...
- Está secuestrado hasta nuevo aviso YAAAAAY (?





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Re: DOLOHOV, Agares

Mensaje por Nevermore ϟ el Lun Oct 24, 2016 12:53 am

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