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BENNET, Claire Elizabeth

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BENNET, Claire Elizabeth

Mensaje por Claire E. Bennet el Dom Oct 23, 2016 4:02 pm

Ministerio Británico de MagiaCiudadano Mágico

Claire E. Bennet


  Claire Elizabeth Bennet Septiembre, 1, 2023 Hogsmeade Humano Mestizo

  Hogwarts/Gryffindor Ninguno. Espectador Muchas... Alina Kovalenko

 

Datos Familiares


  Astor Bennet / Desconocida / Gryffindor / Magizoologo Arabella Bennet / Fallecida


 

Historia


 

Alastor y Arabella Bennet eran magos muy viejos cuando vieron que su sueño estaba a punto de realizarse: iban a convertirse en padres dentro de unos meses.

La noticia había sido celebrada por todos sus cercanos, sin embargo, también había sido motivo de gran preocupación. ¿Cómo haría la dulce anciana Arabella para soportar los achaques de un embarazo a su edad? Y aun si lo lograra, ¿Cómo harían ella y Alastor para criar a un niño entre su agitado estilo de vida?

La pareja de magos era reconocida por practicar la magizoologia, especializándose en las criaturas aladas. Llevaban casi tres cuartos de siglo transitando a lo largo y ancho del mundo recolectando, estudiando y estableciendo relaciones con esta clase de criaturas. No tenían un hogar fijo, pues nunca antes lo habían necesitado. Ni tampoco contaban con demasiado tiempo libre, ya que garantizar la seguridad de estas criaturas fantásticas, no era una tarea sencilla.

Aun así, los Bennet estaban felices y convencidos de poder sobrellevar los pequeños obstáculos con tal de convertirse en la familia que siempre habían soñado ser.

Conforme el vientre de Arabella crecía, los sueños que ella tenía sobre un hogar a las orillas de hogsmeade eran cada vez más recurrentes. Allí se imaginaba una acogedora cabaña en medio del bosque y a su lado un gran invernadero donde sus aves podrían vivir en paz. En medio de esto, siempre veía a una pequeña niña pelirroja corriendo entre la hierba.

Todo marchaba viento en popa hasta que una mañana algo insoluto ocurrió. El majestuoso Jobberknoll de los Bennet, un ave que llevaba perteneciéndoles desde hacía muchas décadas y que no había emitido ni un solo ruido en toda su vida: decidió entonar su canto fúnebre... Arabella fue la única que estuvo ahí escuchándole todo el tiempo y supo, de algún modo inexplicable, que ese no era un buen augurio.

Semanas después el augurio se hizo tangible, revelándose en un sueño donde Arabella vio llegar su propio fin. La bruja no era clarividente ni nada que se le pareciera, sin embargo, siempre había sido muy cercana a la naturaleza y muy finos eran sus sentidos, su mente y su corazón para los mensajes que esta trataba de enviarle… Esa noche despertó a su marido a plena madrugada, no para asustarlo con profecías mortuorias sino con susurros enamorados: “He soñado con el lugar que será nuestro hogar.

La pareja emigro una última vez y se asentó en una cabaña a un par de kilómetros de Hosgmeade y más cercana a las montañas. Con magia erigieron su aviario, un lugar que no parecía ser más grande que un pequeño invernadero, pero cuyo interior albergaba una enorme y bella reserva de criaturas fantásticas.  El lugar estaba atestado de una gran diversidad de especies como Hadas, Augureys, Snidgets dorados, Jobberknoll y, por supuesto, el fénix que Arabella había heredado de su madre, y de su abuela antes que ella.
Todas estas criaturas se adaptaron bien a su nuevo hogar y de la misma forma lo hicieron los viejos magizoologos.

Durante todos esos meses, Arabella comenzó a pasar largos ratos en soledad con su fénix, el cual, tras una pequeña visita a su balcón, decidió marcharse de su vida la mañana del primero de septiembre del 2023. Bien, había llegado la hora… Con las pocas fuerzas que le quedaban a la anciana bruja y con el apoyo de su fiel Alastor, juntos llenaron la alcoba principal de ramas de roble, hierbas y flores frescas, trozos de canela, nardos y mirra. Arabella se recostó en un nido de almohadones y sin importar cuantas horas paso sumergida en los dolores de parto, nunca soltó la mano de Alastor. La sanadora que todo el tiempo auxilio a la pareja, anuncio la llegada de la pequeña Claire cercanas las siete de la noche y, a esa misma hora, Arabella dejo el mundo de los vivos.  

Ahora Alastor y Claire, huérfanos de madre y esposa, tuvieron entonces que aprender a valerse por sí mismos. El viejo mago convirtió su hogar en una figurada isla alejada del mundo codicioso y hostil que había más allá. Jamás volvió a casarse después y, ya que siempre había añorado un hijo varón, los primeros años de su vida los paso criando a su pequeña como si lo fuera.

Siempre juntos, siempre trabajaron en la reserva, cultivando la vegetación más idónea para sus criaturas y procurando mantenerlas protegidas y amadas.

Los primeros indicios de magia nunca llegaron en Claire, en vez de ello, la naturaleza compenso a la chica con un temperamento apasionado, un gran y osado corazón, una gentileza magnética, una buena mano para el trabajo de jardín y una voz que apaciguaba incluso a las bestias más hurañas.

Cuando Claire cumplió 8 años, una nueva reserva de hipogrifos en Dinamarca convoco la presencia de Alastor. Padre e hija viajaron juntos y alli conocieron a varias familias tan apasionadas de las criaturas como ellos.  
Claire tuvo entonces la oportunidad de convivir con otros niños de su edad, dejando en evidencia la absoluta y completa falta de educación que tenía. Más parecida a un animalito, la niña no tenía modales y siempre estaba explorado y saltando por doquier, con las manos raspadas y el rostro cubierto de mugre. Apenas sabia escribir su nombre y leer unas cuantas líneas, y por supuesto que no sabía nada que no tuviera que ver con alguna de las criaturas que cuidaba.

Alastor dándose cuenta del error que había cometido, contrato una institutriz extranjera apenas regresaron a casa. Madame Selyse, el cual era el nombre de la exigente institutriz, comenzó a implementar un régimen donde hacía a Claire despertar antes de que el sol saliera para asearse de pies a cabeza y vestirse como quien va a salir a una cita. Le obligo a aprender a leer y escribir en menos de medio año y poco después a recitar versos mientras equilibraba una enciclopedia en la cabeza.

Cuando la reserva de hipogrifos reclamo una vez más la presencia de Alastor, Claire quedo bajo el absoluto cuidado de la Madame. Quien termino por enseñarle todo cuanto debía saber un niño de su edad y, para presionar dicho aprendizaje, recurría a métodos poco ortodoxos para lastimarla cada que fallaba o era rebelde.
Esto mermo mucha la confianza, la seguridad y el entusiasmo de la joven, pero por suerte la situación no duro más de un año para que Alastor se diera cuenta de los maltratos y pusiera fin a esa relación.  

Para compensar a su pequeña, Alastor pospuso todos sus viajes para avocarse de lleno a ella. Incluso comenzó a traer a casa más de una criatura mágica u ordinaria. Conejos, gatos, perros, demiguise, todo cuando hiciera feliz a Claire. Por todo lo anterior no hubo niña más desdichada que ella cuando llego el día de marcharse a Hogwarts y fue necesario cuasi arrastrarla y persuadirla con promesas para que accediera a ponerse el uniforme.

No fue fácil para ella hacer amigos en Hogwarts, ni mucho menos acostumbrarse al ruido de animales tan parlantes como sus compañeras de alcoba, pero una vez pasado el primero año todo mejoro… y acabo tomandole cariño al colegio.

En segundo año se integro al coro del sapo y a partir de tercero se le asigno la tarea de enseñarle a cantar a los dichosos animales. Pasa cada sábado practicando con ellos en los invernaderos, sin excusa, en lo que llama "la cita verrugosa".

Pese a que ha logrado hacerse de amistades muy especiales en todos sus años de Hogwarts, sus relaciones mas intimas siguen siendo aquellas que entabla con las criaturas. E incluso ultimamente con los fantasmas. Precisamente por ello tiene un perfil social algo bajo entre los alumnos.

Como su padre le prometió que le traería nuevas mascotas siempre y cuando sacara buenas notas, Claire se volvió una alumna mas que sobresaliente en toda cuanta materia puede tomar. A veces incluso toma mas materias de las que debería para obtener un mejor puntaje y mas excusas para adoptar una nueva criatura. Alastor teme que un día le pida un hipogrifo... o algo todavía peor.

Claire no estuvo presente el dia que ocurrieron los ataques en Hogsmeade, tan solo pudo ver la humadera desde su casa. Tanto ella, como su padre y los ayudantes que su padre contrata para cuidar la reserva, se han dedicado a ayudar a sus vecinos en la reconstrucción de sus hogares.


 

Otros datos

 

- Solo una vez a usado el tren de Hogwarts. Subió a el en primer año porque su padre la obligo a "vivir la experiencia", el resto de las ocasiones siempre ha preferido caminar desde casa.
- Cambia de mascota cada año porque tiene muchas y procura a darles a todas el mismo nivel de cariño. Tiene a sus favoritas, por supuesto, pero es algo que nunca confesara.
- Siempre procura traer una pequeña bolsita con comida o dulces en los bolsillos para darle de comer a las mascotas con las que se topa dentro del castillo.
- Cada salida a Hogsmeade para ella significa una visita a su casa.
- Cerca de su hogar, hay un boggart oculto en una cueva al cual Claire, pese a todo el miedo que le provoca, suele visitar para llevarle frutos frescos. Frente a ella siempre toma la forma de la Madame...
- Tiene una adicción malsana por las cerezas.
- Tiene una gran curiosidad por conocer la forma de los Thestrall pero no esta segura de querer pagar el precio para poder verlos...
 

 
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Re: BENNET, Claire Elizabeth

Mensaje por Nevermore ϟ el Dom Oct 23, 2016 10:57 pm

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